“Adaptar la ciudad a las mujeres es adaptarla a la diversidad”

martes, 04 de abril de 2017

Chicas sentadas en un banco.

María Arana, arquitecta y co-directora del estudio de innovación urbana Urbanbat.

 

La ciudad de todas es un proyecto dirigido a realizar un diagnóstico urbano colectivo para detectar las necesidades urbanas que afectan la vida diaria de las mujeres. La iniciativa se ha puesto en marcha en Portugalete, impulsada por el Ayuntamiento y coordinada por el estudio Urbanbat.

 

¿Cómo es una ciudad de todas?

 

La ciudad ha sido diseñada en función de un patrón concreto, un hombre de mediana edad, motorizado y que goza de buena salud. No es algo que diga yo, puesto que está corroborado por muchos investigadores y urbanistas, es un modelo de urbanismo de hace 50 años diseñado en base a la productividad, que hoy en día sigue existiendo. Afortunadamente, debido a las políticas de igualdad que buscan poner en el centro también lo reproductivo, se está empezando a incluir estas necesidades en el diseño urbano, aunque poco a poco porque es un proceso complejo.

 

¿Por qué utilizar la mirada de la mujer?

 

Se plantea esa mirada porque hasta hace poco ha sido la responsable de todo el trabajo reproductivo. Situamos a la mujer como persona conocedora de las necesidades que tiene la ciudad y por tanto con una experiencia a aportar. La idea es conocer la ciudad a través de la mirada de la mujer para identificar aquellas cosas que pueden ser susceptibles de cambiar.

 

¿Cuáles son esas necesidades ligadas a la mujer que no cubre la ciudad?

 

Una parte puede ser la representatividad de las mujeres, el reconocimiento a personajes femeninos en el callejero, cuántos de los homenajes que se hacen en el espacio público están dedicados a hombres y cuántos a mujeres… Por otro lado, es importante fijarnos en la ocupación del espacio público, porque hombres y mujeres no lo ocupan de la misma forma. También se ven grandes diferencias en la representatividad de niños y niñas en el espacio público, puesto que la ocupación que tienen los juegos de los niños respecto a los de las niñas es muy diferente.

 

¿Y en el día a día de las mujeres, cómo afecta el diseño urbano?

 

Se sabe que las mujeres realizamos diferentes movimientos diarios en la ciudad. El movimiento del hombre cuando va a su trabajo es mucho más lineal, en cambio la mujer realiza otro tipo de recorridos, mucho más zigzagueantes, ligados a cuestiones de cuidados como las compras o recoger a los niños. También utiliza mucho más el transporte público. Cómo es ese desplazamiento diario, si hay algún problema en su recorrido, si la ubicación de los servicios de la ciudad afecta o no, o si los horarios de estos servicios están adaptados a las necesidades de cuidadoras y cuidadores… Un ejemplo puede ser el de los semáforos, puesto que no necesita el mismo tiempo una persona sola sin problemas de movilidad, que alguien que lleva un carro o un niño.

 

No queremos caer en el mismo sistema que se aplicó hace 50 años, utilizando un único modelo de mujer. Lo interesante es que en el diagnóstico participen mujeres cuidadoras, trabajadoras sin hijos, mujeres mayores, jóvenes… Incluyendo también la diversidad cultural porque ese es otro de los factores que influye mucho en cómo utilizamos la ciudad. Y, por supuesto, los hombres que tengan interés en trabajar estos temas también están invitados.

 

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