Gestión económico-financiera de un emprendimiento: Presupuesto de Tesorería, Cuenta de Resultados y Balance

25 septiembre, 2015
Todo negocio emprendedor, además de ser analizado desde la perspectiva de la propia actividad y el mercado donde se desarrollará, debe traducirse inevitablemente a números y, para ello, deberemos evaluar los recursos financieros propios y externos que precisará el negocio para poder operar adecuadamente, así como la rentabilidad que pretendemos conseguir; siempre desde la máxima prudencia a la hora de valorar cualquier aspecto.

Las personas emprendedoras centramos nuestras energías en el corazón del negocio; desarrollamos nuestras ideas y llevamos los productos o servicios a su venta en el mercado, buscando la satisfacción de clientes y fijando precios más o menos competitivos que nos ayuden a poder sostener la actividad en el tiempo. Satisfacemos así nuestras inquietudes de éxito pero, sin embargo, desatendemos con frecuencia los indicadores objetivos que nos despejarán las dudas para saber que las cosas parecen estar yendo bien o no; hablamos de la menos grata, pero no menos importante, Gestión Económico-Financiera de tu negocio.

 

Naturalmente, una correcta gestión va a ser realizada por personas que cuenten con conocimientos expresos sobre la materia y, por ello, es frecuente que las personas emprendedoras deleguen o subcontraten al menos la función contable y fiscal en Asesorías y Profesionales que van a realizar el seguimiento con la debida atención y método. Con periodicidad, la asesoría o profesional deberá plantear los resultados de su trabajo que, para ti, serán “fotografías” del negocio, que no “radiografías”, con las que podrás tomar mejores decisiones en el curso del ejercicio porque contarás con datos más precisos.

 

Por ello, vamos a dar unas pequeñas pinceladas que te ayuden a distinguir y atender los conceptos esenciales de la gestión económico-financiera, que se compone de tres elementos básicos:

– Presupuesto de Tesorería

– Cuenta de Resultados

– Balance

 

El Presupuesto de Tesorería debe recoger las entradas y salidas de fondos líquidos; los cobros y pagos correspondientes a la actividad del negocio (ingresos, ventas, inversiones y financiación), anotando las fechas en las que se llevan a cabo los diferentes movimientos.

La diferencia de entradas y salidas nos aportará la información de las necesidades financieras a corto plazo, o bien nos facilitará datos para de las posibilidades de colocación o inversión de excedentes.

 

Por otro lado, así como en el presupuesto de tesorería deberemos reflejar los movimientos y fechas de cobros y pagos, en la Cuenta de Resultados se deben recoger los mismos conceptos siguiendo el “criterio de devengo”; es decir, si en el mes de diciembre hemos llevado a cabo una venta,  habremos de contabilizarla como ingreso en ese mismo mes, con independencia de que el cobro no vaya a tener lugar hasta unas semanas o meses más adelante,  ya en siguiente año.

 

El Balance, estado financiero del negocio, refleja la situación económico-financiera en un momento determinado, por ejemplo a lo largo del mes, del trimestre… y siempre al final del ejercicio, que salvo casos especiales, coincide con el año natural. El balance debe realizarse atendiendo las normas contables y de valoración comúnmente aceptadas. Se compone de dos grandes bloques: Activo y Pasivo, que deben guardar “un equilibrio entre sí”, de ahí que reciba el término “balance”.

 

A continuación, la forma sencilla de interpretar ambos bloques:

ACTIVOPASIVO
 

-Conjunto de Bienes y Derechos:
todo aquello que es propiedad del negocio, como locales, maquinaria, productos, materiales, deudas contraídas, etc.

 

-Conjunto de Deudas y Obligaciones:
el capital aportado por los socios a disposición de la empresa, la financiación obtenida, las deudas hacia proveedores, hacienda pública, seguridad social, etc.

 

-Aplicación de los Recursos:
el destino que han tenido los fondos.

 

-Origen de los fondos:
los recursos, tanto los propios como los ajenos.

 

Paralelamente, Activo y Pasivo se dividen en Fijo y Circulante, dependiendo de:

  • En el ACTIVO

de su facilidad de conversión en dinero efectivo (liquidez); así las deudas de clientes, materias primas o productos, forman parte del Activo Circulante, mientras que los inmuebles, maquinaria o instalaciones lo son del Activo Fijo.

  • En el PASIVO

de su grado de exigibilidad; así los créditos de proveedores o financieros a corto plazo, seguridad social e impuestos, son fuentes de financiación que forman parte del Pasivo Circulante, mientras que los recursos propios (capital, reservas, etc.) y la financiación a medio y largo plazo, forman el Pasivo Fijo.

Entre ambos bloques, surge un nuevo concepto: el Fondo de Maniobra que es aquella parte de nuestros recursos fijos que utilizamos para financiar Activo Circulante.

 

Punto de Equilibrio

Se llama así al volumen necesario de ingresos por ventas para cubrir los costes, tanto fijos como variables; es decir, el momento en que los ingresos y los costes se van a llegar a igualar y el beneficio es “0″.

Habitualmente, el problema más complicado a la hora de calcular el Punto de Equilibrio “0″, suele ser la aclaración de qué costes son fijos y cuáles son variables, que si bien hay criterios más o menos consensuados, existen particularidades en cada sector y negocio.

Encontrar el Punto de Equilibrio es, probablemente tu próximo primer objetivo a perseguir.

Si quieres utilizar una plantilla para su cálculo, puedes conseguir una a través de:

http://www.todoexcel.com/punto-de-equilibrio

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