“Esperamos dar un salto exponencial y llegar a los 400.000 usuarios en 2018”

22 noviembre, 2017

 

Eneko Aguirre, CEO de Osoigo.

 

La plataforma de participación ciudadana Osoigo nació en Zarautz 2014, y tres años después, se ha convertido en el espacio online de participación política más utilizado a nivel estatal, con 660 políticos y más de 30.000 usuarios. En 2017 han iniciado su expansión a Latinoamérica, donde tienen en marcha dos proyectos piloto, uno en la provincia argentina de Córdoba y otro en el Estado de México. Este año también entraron en el programa de aceleración Metxa para proyectos innovadores.

 

¿Qué os lleva a crear Osoigo en 2014?

Teníamos una agencia de comunicación pequeñita orientada al mundo online donde dábamos servicios a instituciones y nos dimos cuenta de una realidad. El 90% de los políticos utilizaban las redes sociales, sobre todo Facebook y Twitter, pero los ciudadanos tenían mucha incertidumbre sobre si esos eran los canales idóneos para comunicarse con ellos. Las razones son varias, por un lado, son canales unidireccionales y los contenidos y entorno están totalmente controlados, no hay posibilidad real de dialogar porque se selecciona mucho el contenido. Además, en una red social como Twitter, aunque ahora sean 280 caracteres, difícilmente puedes enviar una pregunta o propuesta elaborada a un consejero, y en ninguna de estas herramientas te aseguras obtener una respuesta. Por eso creamos Osoigo. Lo lanzamos porque veíamos que era necesario un portal donde los políticos se comprometieran a responder a las preguntas. En un principio pensamos ‘¿quiénes somos nosotros para ir a un diputado y decirle que solo puede participar si se compromete a responder?’ pero vimos que sí era un acierto porque se apuntaron.

 

Habéis conseguido ser una plataforma líder en participación, ¿dónde creéis que reside el éxito frente a otros espacios online?

Creemos que tiene que ver con el hecho de ser una plataforma no institucional, porque el ciudadano sabe que detrás no hay ningún gobierno y pueden preguntar cualquier cosa. También, porque hemos conseguido que 660 políticos respondan a las preguntas. A nosotros nos encanta Change, y creemos que lo que ha conseguido es increíble, pero es una plataforma donde no existe el debate. Tú puedes crear una acción pidiendo algo, y puedes conseguir firmas, pero se queda ahí. Nuestro punto de partida es otro, se lanza una pregunta, y si consigue los apoyos suficientes, llega al político. Él la responde y entonces el ciudadano puede escuchar su opinión y se empieza a construir un diálogo. No nos quedamos solo con el lanzamiento de piedra, queremos que el ciudadano escuche las versiones de los diferentes partidos políticos.

 

Estáis en plena transformación de Osoigo, ¿en qué consiste?

Hasta ahora, solo captábamos el usuario que lanza una propuesta, pero ahora estamos empezando a registrar también a quienes las apoyan. Eso permite crear una comunidad de personas detrás de cada pregunta y que puedan interactuar entre sí. No consiste solo en recibir la respuesta del político, una asociación que crea una acción o lanza una pregunta puede dialogar con gente que apoya esas causas para llevar a cabo más acciones. Ese es el salto que estamos dando, de un portal de preguntas y respuestas a una plataforma donde la gente pueda crear comunidades alineadas con un objetivo. Ahora estamos diseñando nuestro primer prototipo con cuatro herramientas básicas que estamos validando.

 

¿Y cómo se sostiene económicamente?

Va muy enlazado con los cambios que estamos realizando. Queremos que sea una herramienta de emailing, y que cualquier asociación, institución o partido político pueda crear su propia comunidad en función de los temas que le interesan. Ofrecemos una herramienta para comunicarse con la ciudadanía interesada en esas cuestiones. Para ello, tenemos que crecer mucho en usuarios y nos hemos marcado como meta llegar a los 400.000 usuarios en septiembre del año que viene.

 

En junio entrasteis en la aceleradora Metxa, ¿cómo está siendo la experiencia?

Yo recomendaría a cualquier startup que pasara, al menos, por el proceso de selección. Al final, veníamos con una idea muy basada en lo que nosotros queríamos, y una aceleradora te permite responder a las preguntas que no te atreves a hacerte a ti mismo, validarlas, presentarlas ante un público, y darte cuenta de que, a veces, lo que dices no tiene ningún sentido. Estamos muy contentos de participar en Metxa, ya hemos llevado a cabo la primera parte de testeo de producto y ahora estamos trabajando en el plan financiero, así que para nosotros está siendo una buena mecha incendiaria.