Una ventana al tiempo a través de las semillas

jueves, 23 de febrero de 2017

Portal Haziera de Fundación Cristina Enea
La iniciativa busca recuperar la historia agrícola y cultural de Euskadi.

El proyecto de intercambio de semillas y conocimientos Haziera cumple 4 años.

 

Las semillas locales son una fuente de información acerca de los modelos agrícolas, la economía y la cultura de diferentes territorios, puesto que las sociedades han ido adaptando las variedades a las condiciones de cada lugar. Pero, según la FAO, es un bien común en peligro de extinción, puesto que a lo largo del siglo XX se perdieron tres cuartas partes de las variedades de cultivo existentes.

 

Alrededor del mundo han surgido en los últimos años iniciativas para recuperar las semillas locales, y una de ellas es el banco de semillas Haziera, impulsado por Fundación Cristina Enea. El proyecto busca poner en valor esta diversidad cultivada, que constituye un patrimonio agrario, social y gastronómico. La iniciativa arrancó hace 4 años con un doble objetivo, recuperar las variedades de semillas locales mediante un banco de intercambio abierto a la ciudadanía, y fomentar la formación y sensibilización a través de talleres, charlas y actividades.

 

“Excepto las más vinculadas a nuestra gastronomía, como la alubia de Tolosa, la guindilla de Ibarra o el pimiento de Gernika, las variedades locales están en riesgo de desaparecer, puesto que los agricultores han dejado de realizar esa tarea de sacar sus propias semillas”, explica Marc Badal, responsable de Haziera, “nuestro objetivo es mantener estas variedades pero también fomentar la divulgación, abrir una ventana a este mundo”.

 

El banco está abierto a cualquier persona que quiera plantar alguna de sus variedades, con la única condición que intenten sacar semillas de la nueva planta para devolver una parte al fondo común. Durante el año, se realizan actividades de formación de cara a aprender a realizar estos procesos, y desde que empezó, el banco ha pasado de 23 variedades a 101. “Cuando hablamos de semillas locales, no nos referimos solo a las autóctonas porque también tenemos de otros lugares, sino a las variedades adaptadas al territorio por los propios campesinos”, explica Marc Badal, “la agricultura nació hace 10.000 años en ocho centros de origen, así que en algún momento todas han venido de otro lugar”.

 

Dentro de Haziera también se han desarrollado manuales y documentación sobre biodiversidad cultivada, agroecología y soberanía alimentaria, disponibles en el portal del proyecto. Una de las iniciativas para 2017 consistirá en una investigación sobre la reproducción de las semillas locales por parte de agricultores guipuzcoanos, con la intención de realizar un diagnóstico acerca de su uso. De cara a 2018 la intención es ampliar el banco también a variedades frutales.

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