Sensores miniaturizados para controlar la contaminación interior

miércoles, 19 de noviembre de 2014

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En el interior de los edificios convivimos con elementos que amenazan la calidad del aire que respiramos. Compuestos como el benceno y el formaldehido, provenientes de productos de limpieza, cosméticos, barnices o pinturas, flotan en el entorno junto con otros contaminantes más propios del exterior (monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno). Estos compuestos son altamente tóxicos incluso en concentraciones muy bajas y pueden llegar a producir cáncer.


El centro tecnológico vasco CEIT-IK4 ha colaborado en un proyecto de investigación, Intasense, que ha desarrollado un sistema barato y compacto para medir la calidad del aire en el interior de los edificios.

Este proyecto, recientemente finalizado, ha reunido a empresas, universidades y centros de investigación de cinco países europeos (Reino Unido, Holanda, Suiza, Alemania y España) y ha estado financiado por la convocatoria europea llamada “Energy Efficient Buildings-EeB” (Edificios Energéticamente Eficientes).

CEIT-IK4 ha desarrollado los sensores conductométricos. Se trata de dispositivos de bajo coste que permiten monitorizar gases y vapores tóxicos, por un lado, y la cantidad de partículas en suspensión, por otro. Se han desarrollado tres sensores cuya señal conjunta se utiliza en forma de “nariz electrónica” para medir con fiabilidad los compuestos tóxicos mencionados.

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