Nuevos avances en la comprensión del ictus

martes, 22 de noviembre de 2016

Carlos Matute, Jon Gejo, Abraham Martin y María Domercq forman parte del equipo investigador

Una investigación realizada por la UPV/EHU, el centro Achucarro y CIC biomaGUNE estudia nuevas dianas terapéuticas que abran vías para combatir las consecuencias de las isquemias

 

Un grupo de investigadores del centro Achucarro, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) y de CIC biomaGUNE han identificado la relación de una proteína con los procesos inflamatorios posteriores a las isquemias cerebrales, también denominadas ictus. El hallazgo ha contribuido a la identificación de una nueva diana terapéutica que sirva para explorar vías para atajar las consecuencias de la dolencia.

 

La isquemia cerebral es la primera causa de discapacidad en los países industrializados y se produce como consecuencia de la disminución transitoria o permanente del flujo sanguíneo en el cerebro.

 

El estudio, publicado en la revista científica Theranostics, ha determinado que una proteína, llamada “intercambiador cistina/glutamato”, contribuye a la reacción inflamatoria que se desencadena en el cerebro tras un episodio de ictus y que puede agravar la perdida de neuronas e impedir la recuperación de la persona afectada.

 

El centro CIC biomaGUNE ha utilizado en el estudio técnicas de imagen funcional, como la tomografía por omisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés), que permiten analizar los niveles de la proteína durante un largo periodo de tiempo después de producirse el ictus. Los resultados han determinado que los niveles se incrementan de forma paralela al desarrollo del proceso inflamatorio.

 

El centro Achucarro y la UPV/EHU se han encargado de estudiar la expresión génica de la regulación de esta proteína para los procesos inflamatorios desencadenados por la isquemia. Los investigadores han observado que una inhibición de esta sustancia mejora el cuadro inflamatorio en los accidentes cerebrovasculares.

 

Ésta no es la primera vez que los tres centros de investigación trabajan conjuntamente en esta área. Los científicos comprobaron en el año 2014 el papel clave que juega la misma proteína en la alteración de los niveles de glutamato, un tipo de neurotransmisor, que ocurre tras un episodio de ictus y que desencadena parte del daño irreversible que provocan estos accidentes cerebrovasculares.

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