Nagusilan, envejecimiento activo y solidario

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Logotipo de Nagusilan.
El proyecto pone en valor la experiencia de los mayores.

La iniciativa responde a las nuevas necesidades de las personas mayores.

 

El envejecimiento demográfico que vive nuestra sociedad está planteando nuevos retos y necesidades. Por un lado, existe un número cada vez más alto de personas mayores con capacidades, tiempo y ganas de participar de una manera activa en la sociedad. Por otro, los cambios demográficos y sociales han supuesto que muchas personas de edad avanzada vivan situaciones de soledad no deseada.

 

La asociación Nagusilan nace con la intención de responder a estos dos retos mediante la creación de una red de voluntariado, donde las personas mayores con ganas de colaborar dedican su tiempo y entusiasmo a la organización de actividades en residencias, centros de día o domicilios. El objetivo es responder a las necesidades sociales y afectivas de personas mayores solas, y para ello trabajan en coordinación con los servicios sociales de base y otras entidades.

 

Entre las acciones que realiza Nagusilan se incluyen desde el acompañamiento en centros geriátricos a la organización de obras de teatro, excursiones o talleres de todo tipo. Los propios miembros de la entidad impulsan también programas de formación, con cursos básicos y especializados en diferentes áreas, de cara a promover la cohesión entre las personas voluntarias. Otra de las iniciativas que tiene en marcha la asociación es el servicio Hilo de Plata, una línea telefónica para atender situaciones de soledad.

 

Nagusilan supone un proyecto de innovación social en la medida en que da respuesta a las necesidades afectivas de personas solas poniendo en valor el tiempo y conocimiento de los mayores, impulsando a la vez el envejecimiento activo. La iniciativa se inspira en la experiencia estadounidense The Retired and Senior Voluntary Programme, y empezó a funcionar en Donostia-San Sebastián en 1995. Desde entonces, se ha extendido también a Álava, Bizkaia y Navarra así como a otras partes del Estado, con un total de 1.200 personas voluntarias. El proyecto cuenta con el apoyo del Gobierno Vasco, las tres Diputaciones Forales, los ayuntamientos de los municipios donde está implantado y el IMSERSO.

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