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23 de diciembre de 2014


Albatross Aeronautics es una de las empresas nacidas en CEIA de Álava que hoy está apostando por el incipiente mercado de aviones no tripulados, diseñando y fabricando estructuras de avión, sistemas de auto pilotaje y estaciones base para la ejecución de diferentes misiones. Conversamos con Iván Villalva, uno de los emprendedores que puso en marcha esta idea de negocio.


¿Cómo surge esta inquietud, quiénes componéis el equipo de Albatross Aeronautics?

El equipo somos tres amigos de hace mucho tiempo, gente, sobre todo, de confianza intachable. La inquietud no se entiende si sólo se piensa en los drons. Los drons llevan mucha tecnología, que hemos desarrollado toda nosotros. Por eso la empresa está concebida más bien como un laboratorio multidisciplinar: una especie de área de juegos muy serios, con sus departamentos de aerodinámica, estructuras, electrónica y comunicaciones. Nos lo pasamos en grande haciendo inventos, que funcionan. Además de invertir mucho esfuerzo en ello.

¿Cuál es vuestra actual actividad principal, cómo ha evolucionado o ha cambiado desde que iniciasteis el proyecto?

El cambio es muy obvio: Como tenemos experiencia y tecnologías podemos brindar servicios muy especializados a la industria en general, y aeronáutica en particular. Estructuras para ensayos de vibración, cálculo fluidodinámico, utillajes especiales de estabilidad máxima, piezas difíciles de serie corta, etc. Puede decirse que nuestra actividad principal es la de llevar a cabo proyectos tecnológicamente avanzados, dentro del sector aeronáutico.

Recibisteis apoyo público y privado para nacer y hacer crecer vuestras ideas. ¿De qué forma se han materializado esas ayudas?

Como somos una empresa con pocas propiedades, el mayor valor está en el conocimiento, y en una nada desdeñable biblioteca (bien estudiada, no es decorativa). Pero, ¿en qué se han materializado las ayudas de verdad? En los salarios de nuestra gente, que se dedica con ahínco a la investigación para brindar soluciones mejores, y muchas veces más económicas por el estudio que llevan detrás, que las tecnologías habituales.

Os habéis embarcado en un sector aún incipiente y en un proyecto de largo plazo. Entendemos que habrá sido necesario llevar a cabo un buen estudio de mercado… 

Antes siquiera de empezar el plan de empresa, ya estuvimos seis meses haciéndolo. Luego seguimos adelante durante todo el proceso de creación y asentamiento: Por ahora parece que no nos hemos equivocado, aunque efectivamente el plazo es largo. En un par de años veremos lo acertado del estudio.

¿Quiénes son los clientes potenciales de vuestros productos?… ¿Qué funcionalidades principales pueden llevar a cabo gracias a ellos?

La verdad es que hay pocos clientes, y es una información que no nos gusta revelar. No hacemos juguetes, hacemos aviones: No están al alcance del público en general.

También ofrecéis servicios de consultoría; háblanos un poco de cuáles son los problemas que podéis resolver gracias a vuestro conocimiento.

Esto es muy interesante: De la investigación realizada en los drons se derivan algunos servicios muy particulares. En todos ellos hemos aplicado nuestra experiencia con éxito, y para clientes de primera línea internacional:

–       Por los problemas de vibraciones que tienen algunos drons, aprendimos a hacer modelos específicos en esta área y a base de mucho pensar y unos cálculos exhaustivos hemos hecho utillajes para ensayos de vibración.

–       El cálculo fluidodinámico es otro de nuestros puntos fuertes, aunque es un área muy desconocida. El mercado industrial comete errores sistemáticos en las instalaciones de mecánica de fluídos, como por ejemplo las de ventilación, calefacción, y aire acondicionado. Sobre todo a gran escala. Nos estamos especializando en la mejora de estos elementos.

–       La ingeniería de control, y sobre todo su acoplamiento con modelos complejos, ya sean aerodinámicos, estructurales, dinámicos, es otra de nuestras fortalezas. No hay que olvidar que un dron es un sistema complicado en el que el autopiloto debe manejar una máquina aerodinámica, en nuestro caso muy especial: Prácticamente ningún autopiloto sería capaz de manejarlo, y es que vuela en vientos racheados de 100 km/h cuando su velocidad máxima es de 110 km/h!

Si tuvieras que resumir en tres palabras vuestro valor añadido, serían…

Estudio, conocimiento, optimización

Para terminar, ¿qué consejo le darías a una persona emprendedora que “quiera volar alto” con su proyecto?

La verdad, es que no le daría uno, sino varios: Lo primero que necesita un emprendedor es ilusión. Mucha, a raudales. Tanta como para todo el equipo que hay que mover. Somos motores, no engranajes. Ideólogos, no seguidores. Además, es crucial estar rodeado de amigos: La familia será tu soporte en los momentos duros, los socios han de ser gente de confianza, los primeros empleados, ejemplares para los que vengan después, y si entre tus amigos están tus clientes, mejor. También es importante que se informe mucho antes, que estudie las áreas necesarias, que aprenda, y sobre todo, que planifique. Que piense la jugada años antes. Uno no se hace emprendedor de la noche a la mañana: Empieza a poner las herramientas hoy, y dentro de dos años surge una idea. Se trabaja, se estudia, se madura. Y un poco después empiezan las gestiones. Eso asegura el éxito. La otra forma de aprender es darse un batacazo tras otro, hasta que sale bien uno de ellos. Cuestión de estilos, pero yo prefiero acertar a la primera.

Por otra parte, cuidado con las ideas felices: El mundo empresarial está lleno de cadáveres listos. Mentes a veces brillantes que quieren creer en una idea, para la que no hay clientes: Hay que ser muy sincero con uno mismo y con los demás. A los empresarios no nos gusta la gente que va del palo. La gente informada suele ser más discreta y comedida, pero no por ello tiene menos empuje.

Y por último, frente al desánimo siempre hay que recordar que si una buena idea es obvia, entonces no sería una buena idea y todo el mundo la estaría haciendo. Nos enfrentamos sistemáticamente al desaliento, cuando incluso los más cercanos no creen en la idea, lo que en inglés se llama “the vision”. Pero los que nos quieren no creen en la idea: Creen en nosotros.