Las ayudas europeas, la gran oportunidad de las startups vascas

viernes, 03 de febrero de 2017

Un momento de la jornada.

Una jornada de BIC Araba explica cómo acceder al programa Instrumento Pyme, que ofrece subvenciones de hasta 2,5 millones por proyecto

 

Las startups vascas tienen una gran oportunidad de desarrollar sus negocios con las ayudas de la Comisión Europea. Se trata del llamado Instrumento Pyme, un programa dentro del llamado Horizonte 2020, el mayor plan público de inversiones en el mundo para impulsar la investigación, la innovación y la competitividad. La Comisión Europea tiene para el periodo 2014-2020 una dotación de 75.000 millones de euros para este programa, que proporciona financiación  en todas las etapas del proceso de innovación, desde la investigación básica hasta que el producto llegue al mercado. El Instrumento Pyme ofrece subvenciones de hasta 2,5 millones de euros para cada proyecto de innovación en áreas tecnológicas o no tecnológicas.

 

Una jornada organizada por BIC Araba (el centro público de apoyo al emprendimiento innovador y tecnológico del que el Grupo SPRI es socio mayoritario) ha mostrado las vías para que las startups de Euskadi puedan beneficiarse de estas ayudas. Maitane Txabarri, del BIC Araba y evaluadora de proyectos para la Comisión Europea, ha explicado que las subvenciones se pueden lograr a través de  tres fases: el análisis de la viabilidad de las empresas, su aplicación en el mercado y la  entrada con éxito en el mercado.

 

Estas ayudas, que empezaron en 2014, tienen una docena de temáticas diferentes desde TICs y biotecnología a agricultura, energía o medio ambiente. En la primera fase para presentar los proyectos, la viabilidad, hay una ayuda de 50.000 euros para seis meses e incluye un plan de negocio. La segunda fase, la aplicación en el mercado, es la más atractiva con ayudas de entre medio millón y 2,5 millones de euros con una subvención de hasta el 70%. Aparte del plan de negocio, debe haber un producto ya cercano al mercado. La tercera fase es la comercialización, que no tiene financiación.

 

“En los proyectos”, ha expuesto Maitane Txabarri, “lo que más se valora es el impacto en la sociedad europea y mundial. Hay una veintena de criterios de valoración, entre ellos si se está infringiendo alguna patente”. La evaluadora ha incidido en que las propuestas enviadas deben precisar quiénes son los usuarios y los clientes, la competencia directa e indirecta pero también “hay que hablar de las barreras de entrada al mercado y cómo se van a solventar”.

 

Las ayudas del Instrumento Pyme están abiertas todo el año. Txabarri ha comentado que es un programa exigente. Desde 2014, se han presentado 20.500 propuestas en la fase primera, de las que se han aprobado 1.700 (el 8%). En la fase segunda, de 9.000 propuestas, solo 600 han recibido financiación (el 6,7%).

 

David Montero, director del BIC Araba y también evaluador de estos proyectos, ha revelado que en Europa hay 1.400 evaluadores y que la Comisión Europea “busca empresas que sean [en un futuro] líderes a nivel mundial. Es una competición a nivel mundial y con proyectos muy trabajados”.

 

Montero ha señalado que, aunque se puede pensar que estas ayudas están más dirigidas a pymes que a startups, la realidad indica lo contrario. “Se ha llenado de startups. La mitad de lo que financia la CE va a empresas de menos de 10 trabajadores y un 60% de las empresas facturan menos de un millón de euros. Es una oportunidad para startups”.

 

David Montero ha incidido en que la Comisión Europea busca que los proyectos presentados sean “un gran negocio y resolver un problema para muchos usuarios” y ha destacado que el 90% de los beneficiarios son pymes que se presentan por vez primera al programa.

 

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