La incertidumbre y a la vez esperanza del Plan Juncker

martes, 24 de noviembre de 2015

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Un momento de la charla sobre el Plan Juncker celebrada en INTERGUNE+.

El director de Asuntos Europeos del Gobierno vasco, Mikel Antón, quien ha explicado en el foro INTERGUNE+ el programa que busca movilizar 315.000 millones, considera que “es un paso en la buena dirección” ya que reduce el riesgo de la inversión privada. “Estamos en situación paradójica: hay liquidez en Europa pero la inversión no arranca”.

El llamado Plan Juncker, el proyecto ideado por la Unión Europea para inyectar 315.000 millones en la economía real del continente, tiene ahora dosis de incertidumbre pero también de esperanza, según ha constatado Mikel Antón, director de Asuntos Europeos del Gobierno vasco. “Hay un gran incertidumbre en torno al plan”, ha admitido Antón, quien ha participado en una de las charlas de INTERGUNE+, el evento que se celebra entes lunes y martes en el BEC de Barakaldo. Durante dos días es un punto de encuentro donde las empresas vascas puedan conocer toda la oferta de servicios de internacionalización, políticas europeas, países emergentes y descubrir las posibilidades su empresa en el exterior.

Este foro está organizado por el Grupo SPRI, la agencia vasca e desarrollo empresarial dependiente del Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad, con la presencia de toda la Red Exterior de SPRI, además de instituciones y empresas que tienen productos o servicios de internacionalización. El encuentro se completa con numerosas jornadas sobre mercados de interés, mercados emergentes, programas de ayuda y casos de éxito. México es el país invitado de esta edición de INTERGUNE+, por lo que tendrá un protagonismo destacado.

Mikel Antón ha recordado que desde 2007 la inversión total en Europa ha caído drásticamente una media del  15% y en España ha alcanzado el 38%. “Estamos en situación paradójica: hay liquidez en Europa pero la inversión no arranca. El plan Juncker busca reducir el nivel de riesgo de los inversores privados”. Este proyecto, presentado por el presidente de la Comisión Europa, Jean Claude Juncker, en noviembre de 2014, pretende la movilización de fuentes de financiación públicas y privadas, gracias a la cual el dinero público empleado sirva para crear inversiones privadas adicionales, sin generar nuevo endeudamiento. A través del Fondo Europeo de Inversiones Estratégicas (FEIE), el Plan movilizará hasta 315.000 millones en los tres próximos años priorizando especialmente los proyectos con alto potencial de generación de crecimiento y empleo. El Fondo se creará dentro del BEI, con el que la Comisión colaborará como socio estratégico.

“Un fondo con un perfil diferente”

“Es un fondo con perfil diferente, con fuentes adicionales de financiación y se centra en proyectos de mayor valor social o económico”, ha explicado Mikel Antón. El fondo cuenta ya con 21.000 millones de euros, de los que 16.000 millones son del presupuesto de la UE y 5.000 del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Con las aportaciones de los estados, hay ya 50.000 millones.

Los proyectos que se quieren impulsar se concentran en infraestructuras estratégicas, especialmente TICS y energía, transportes y centros industriales, educación, I+D e inversiones para fomentar el empleo o a favor del medio ambiente. El director de Asuntos Europeos ha revelado que existen ocho proyectos en el Estado español para poder acogerse al plan.

“El Plan es un paso en la buena dirección. Hay que valorar la valentía del presidente Juncker”, ha afirmado Antón antes de insistir en que “la era de las subvenciones está a punto de acabarse: en Europa queda Horizon 2020 (el mayor programa europeo de inversión pública en innovación) pero es muy competitivo”. Como muestra de este giro en la política de ayuda, ha señalado que, en los fondos estructurales europeas Euskadi ha recibido 4.000 millones de euros, y en estos últimos años años va a recibir apenas 400 millones. “Tenemos que estar pensando en otro tipo de figuras y este plan es un paradigma de ello”.

Mikel Antón ha valorado que el BEI sale reforzado “y de ahí que son muy receptivos” a los proyectos que se presenten. “Puede criticarse que no es aporte adicional de dinero, el coeficiente multiplicador de 1 a 15 [movilizar 315.000 millones a partir de los 21.000 millones de dinero público aportado] es quizá demasiado optimista, pero lo que se  trata es lograr el mayor apalancamiento de fondos privados”. El director de Asuntos Europeos ha alertado también del riesgo de desigualdades por el hecho de que se asignen los fondos en función del valor o la viabilidad económica y no en base a criterios territoriales o sectoriales.

Sobre el papel del BEI, ha aseverado que seguirá otorgando préstamos, como los que se ha beneficiado el Gobierno vasco. “La diferencia es que, con el plan Juncker, el riesgo de la inversión privada es menor. Las entidades financieras pueden poner más dinero en juego reduciendo sus provisiones”.

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