La buena opción de invertir en la República Checa

jueves, 05 de marzo de 2015

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Una jornada organizada por el Grupo SPRI muestra las ventajas de implantarse en un mercado que no está saturado y con una estructura industrial similar a Euskadi. “Nuestra experiencia es buena”, ha señalado Kepa Bastida, director gerente del Grupo Lana, con una planta productiva en Chequia desde 2007


El mercado de la República Checa es una buena oportunidad de negocio para las empresas vascas, como se ha constatado en la jornada celebrada este jueves, organizada por el Grupo SPRI, la agencia vasca de desarrollo empresarial dependiente del Departamento de Desarrollo Económico y Competitividad. “Nuestra experiencia es buena”, ha destacado Kepa Bastida, director gerente del Grupo Lana, perteneciente al Grupo Mondragon, dedicada a material de construcción de madera. Lana tiene una planta productiva en Chequia y es una de las 48 compañías con capital vasco implantadas en Chequia y Eslovaquia.

En la jornada, que ha contado con la presencia de directivos del Gobierno checo, se ha incidido en que el mercado de este país no está saturado por lo que las empresas vascas tienen potenciales clientes. La República Checa es, después de Eslovaquia, el segundo productor de coches en el mundo per cápita, pero además tiene una potente industria de máquina-herramienta, bienes de equipo, electrotécnica, ferrocarril, aeronáutica, química o siderurgia. Un poder adquisitivo más alto y un mercado más maduro han transformado a Chequia también en una plataforma para los suministradores de productos de lujo, ropa o delicatessen en la Europa del Este.

Tomás Buchtele, director de la oficina de Spri en Chequia y Eslovaquia, quien lleva 13 años con esta labor, ha afirmado que Chequia es un puente  a la Europa central y este. “El tejido industrial es parecido al País Vasco y hay fabricantes integradores, con productos con mucho valor añadido como turbinas, generadores”. Buchtele ha revelado que existen más de  50 productores de máquina herramienta, uno de los sectores de mayor fortaleza en Euskadi.  Es uno de los países más industrializados de la Unión Europea y, de hecho, la industria supone el 38% del PIB checo.

Miren Madinabeitia, directora de Internacionalización del Grupo SPRI, ha incidido en la labor de apoyo de la agencia vasca a las empresas. “Llevamos a cabo todo tipo de análisis de mercado, acompañamos a visitar las empresas, tenemos contacto con las autoridades checas y asesoramos en la búsqueda de recursos humanos locales, otro elemento clave para implantar estructuras propias en mercados exteriores”.

Marketa Tomkova, administradora de la oficina de apoyo a inversores de la agencia pública checa CzechInvest, ha informado que los incentivos a las inversiones alcanzan un  25% y ha explicado que las inversiones y empleos deben mantenerse durante cinco años. Ha puesto como ejemplo que una inversión de 4 millones y la creación de 20 empleos lleva aparejados casi 1,1 millones de ayudas en incentivos.

Nella Janakova, manager de CzechInvest, la agencia de promoción de inversiones, ha explicado las condiciones para las fusiones con empresas de Chequia mientras que Jan Hadrava, de la consultora PwC en Praga, ha hablado de las buenas condiciones para invertir en este país. “Tiene el menor desempleo en Europa del Este con el 6,8%, frente al 12% de la UE”.

Kepa Bastida, director gerente del Grupo Lana, ha comentado que se implantaron en 2004 en este país y su planta, tras una inversión de 14 millones de euros, empezó a producir en 2007. “Fue duro al principio pero ahora ya tenemos beneficios”. Ha calificado la experiencia de “buena” con ventajas como su situación geográfica y, en el sector que le afecta, la madera, “la materia prima es muy buena y hay industria muy fuerte”. El principal inconveniente, afirma Bastida, es el idioma. “La mayoría hablan inglés pero con la mano de obra es difícil encontrar gente que domine el inglés. Y te obliga a aprender checo”.

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