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07 de enero de 2016


Avances como el big data y los dispositivos capaces de recopilar información personal, las plataformas colaborativas de Internet o el hardware en código abierto se han extendido más allá de los sectores tecnológicos y están transformando ya muchos otros ámbitos, con promesas de innovaciones disruptivas que cambiarán nuestro día a día.

La agencia de innovación británica Nesta ha recopilado las tendencias que tendrán más impacto social en la publicación 10 predictions for 2016, donde diferentes autores vaticinan transformaciones en sectores que van de la alimentación y la salud a la seguridad y el comercio.

En el ámbito de la alimentación, una de las tendencias más claras es auge de los pequeños productores y granjas, que tienen el potencial para mejorar su competitividad gracias a las tecnologías. El abaratamiento del hardware y las aplicaciones para mejorar la productividad, por un lado, y las plataformas para conectar directamente con clientes, por otro, permiten a las pequeñas explotaciones llegar a la ciudadanía, cada vez más concienciada acerca del consumo sostenible.

Los avances en el análisis del ADN y la recopilación de datos sobre nuestros hábitos e indicadores de salud –desde las horas de sueño a la presión o el estado emocional- también influirán en el futuro de la alimentación. El hackeado y el código abierto podría extenderse también a la creación de alimentos a la vez saludables, baratos y rápidos de preparar, y el sector alimentario está realizando serios avances en este campo. Buen ejemplo de ello es la empresa Soylent, que ha creado un producto en polvo nutricionalmente completo diseñado de forma modular.

Aunque si hay un sector donde el big data va a resultar disruptivo, ese es el ámbito de la salud. Los wearables y aplicaciones móviles permiten ya recopilar enormes cantidades de datos acerca de cómo respondemos a tratamientos médicos, y esa información será la base del avance en la investigación médica. En este sentido, según Nesta, los pacientes se convierten en “científicos ciudadanos”, puesto que son quienes recopilan y controlan sus datos de salud, y los comparten en comunidades como Patients Like Me o Dementia Citizens.

Otra de las tendencias que recopila la agencia británica es la de las universidades como agentes de cambio para resolver retos sociales. Tal y como explica su director, Geoff Mulgan, los estudiantes podrían utilizar su inteligencia colectiva para enfocarse a buscar soluciones a problemas del entorno, preparándose a la vez para su propio futuro. Los métodos de aprendizaje siguen siendo tradicionales en la mayoría de centros, pero ya existen ejemplos como Aalto en Finlandia, Monterrey en México, o más cerca, en Mondragon Team Academy.