Neveras Solidarias contra el desperdicio de comida

martes, 19 de enero de 2016

Nevera Solidaria situada en el exterior de la Asociación Humanitaria de Voluntarios de Galdakao.

Cada día, cuando cierra el comedor de la Escuela de Hostelería de Leioa, sus responsables depositan los platos y postres que han sobrado del menú dentro de una nevera abierta a todo el mundo, de cara a que otras personas reaprovechen los alimentos y no acaben en a la basura. La iniciativa forma parte de Nevera Solidaria, un proyecto que surgió el año pasado impulsado por la Asociación Humanitaria de Voluntarios de Galdakao GBGE. Con la de la Escuela de Hostelería de la UPV/EHU, instalada el 14 de enero, ya son seis las neveras repartidas por diferentes municipios.

La iniciativa surgió a raíz del trabajo de la ONG de Galdakao, que se dedica a repartir alimentos para personas necesitadas. Sus responsables vieron que muchos de los productos caducaban en su almacén antes de poder repartirlos, y decidieron instalar una nevera en su local para que esa comida pudiera ser aprovechada. En abril del año pasado, y con apoyo del ayuntamiento, realizaron una prueba y en solo cinco semanas consiguieron salvar de la basura más de 200 kilos de alimentos.

El objetivo principal del proyecto Nevera Solidaria es evitar el desperdicio de comida, una cifra que según la FAO supera los 100 kg por persona al año. Por eso, la nevera está abierta a que cualquier persona coja los alimentos que contiene. Este principio busca también evitar la estigmatización, “no queremos que sea un proyecto ‘para pobres’, porque eso implica poner una etiqueta a quien lo usa, queremos que utilice la nevera todo aquel que quiera porque es una fórmula para incluir en lugar de excluir”, explica Álvaro Saiz, fundador del proyecto en GBGE. Los depositantes de alimentos son principalmente entidades, establecimientos que ofrecen productos a punto de caducar, o bares que llevan los pintxos que han sobrado del día, aunque también puede depositar comida cualquier persona.

Uno de los elementos innovadores del proyecto Nevera Solidaria es que utiliza el concepto de “abandono” para facilitar todo el proceso. “Hay muchos restaurantes, supermercados, escuelas,… que están interesados en donar la comida que les sobra, pero a nivel legal implica unas normas y responsabilidades que a la práctica les echan para atrás”, explica Álvaro Saiz, “la fórmula del abandono lo simplifica mucho más porque los alimentos dejan de tener dueño”. Aún así, los responsables de cada nevera aplican normas para asegurar el buen estado de la comida, que tiene que estar envasada e incluir información sobre los ingredientes, la fecha de cocinado y la fecha de caducidad.

La iniciativa ha sido todo un éxito y algunas de las neveras, como la de la ONG GBGE, se llenan y se vacían hasta dos veces al día. Actualmente se ha instalado otra en el mismo municipio, así como en Vitoria-Gasteiz, en Quero, Toledo, y en Murcia. La fórmula además ha despertado el interés en otras partes del mundo, y entidades tanto de Europa como de Sudamérica han contactado con Nevera Solidaria para trasladar la idea.

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