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21 de marzo de 2016


Alrededor del mundo están surgiendo iniciativas que promueven un modelo de aprendizaje universitario basado en la resolución de problemas. La agencia de innovación británica Nesta ha publicado un estudio donde se recogen algunos de los proyectos, así como el potencial que supone este cambio radical en la forma de enseñanza.

En el contexto actual, algunas de las bases del modelo tradicional educativo, basado en clases magistrales y exámenes, empiezan a tambalearse. Las empresas ponen cada vez más interés en habilidades y saberes más allá de los contenidos teóricos propios de cada titulación, como el conocimiento aplicado, la comunicación o el pensamiento crítico. Según una encuesta elaborada en el Reino Unido, solo uno de cada tres empleadores piensa que la educación superior está ofreciendo a los estudiantes la preparación necesaria para trabajar en sus organizaciones.

Tal y como recoge el informe The Challenger-driven university: how real life problems can fuel learning, existen ya ejemplos alrededor del mundo de universidades que están adoptando nuevos modelos de aprendizaje, basados en la resolución de retos reales en el entorno cercano. Aalto University, en Finlandia, es uno de ellos, un proyecto que agrupa las universidades de tecnología, económicas y arte de Helsinki para crear “fábricas” interdisciplinares. En ellas, los equipos de estudiantes y profesores trabajan conjuntamente con empresas y comunidades del entorno para desarrollar soluciones que respondan a necesidades reales. Otro de los casos es el de Hyper Island, en Gran Bretaña, una escuela superior donde no existen grados ni exámenes, y el curso se vertebra en torno a proyectos propuestos por la industria.

En el ámbito social, este enfoque ofrece también muchas posibilidades de generar innovaciones que beneficien a la ciudadanía. Buen ejemplo de ello es la comunidad de innovadores sociales Ashoka y su proyecto Changemaker Campus, que acredita a aquellas universidades que han adoptado valores de innovación social en sus currículums educativos.

Tal y como destaca Geoff Mulgan, director de Nesta, aunque tienen enfoques diversos, estos métodos comparten muchos principios. Estos son el aprendizaje como una actividad social, la mezcla de disciplinas, la apertura al conocimiento que está fuera de la institución y un enfoque innovador en las evaluaciones, puesto que los exámenes individuales dejan de tener sentido en este modelo educativo.

En Euskadi existen también algunos ejemplos de innovación en el ámbito de la enseñanza superior, donde el proceso educativo se abre mucho más allá de las paredes del aula. El caso más claro es el del grado LEINN, Liderazgo Emprendedor e Innovación, de Mondragon Unibertsitatea, donde los estudiantes deben crear una empresa desde el primer día de clase. También existen otras iniciativas que conectan el mundo académico y empresarial, como los encuentros Global Futurizer organizados por la consultora TZBZ.