El BCBL desvela las causas de la dificultad para leer en la dislexia

lunes, 28 de septiembre de 2015

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Nicola Molinaro, investigador del estudio

El centro de investigación vasco Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL) ha desarrollado un estudio que revela que las dificultades que encuentran los disléxicos para leer están relacionadas con una menor sensibilidad a los sonidos de alta frecuencia, es decir, los que se corresponden con los fonemas.

El resultado de la investigación avala una de las hipótesis más sólidas para explicar las causas de la dislexia, que relaciona los obstáculos para aprender a leer de quienes padecen este trastorno con su incapacidad de asociar los sonidos a su representación gráfica.

El estudio, encabezado por el investigador Ikerbasque en BCBL Nicola Molinaro, se basa en avanzadas técnicas de neuroimagen y su principal objetivo ha sido observar cómo funciona la maquinaria cerebral en el procesamiento de sonidos de distinta frecuencia de onda.

En la lengua, las ondas de baja frecuencia (de entre 2 y 7 herzios) corresponden al acento, los tonos y la entonación. Mientras, la información fonémica -la que aporta los sonidos de las letras- se emite en ondas de alta frecuencia (de entre 30 y 60 herzios).

Según el estudio de BCBL, los niños son más sensibles a las ondas de baja frecuencia y, a medida que crecen, adquieren una mayor capacidad para distinguir fonemas, las unidades mínimas del sonido de una lengua, que se emiten en alta frecuencia. En otras palabras, consiguen identificar cambios en la señal auditiva en un periodo de tiempo menor.

La investigación ha revelado que en los disléxicos no se produce este proceso de optimización de la capacidad para procesar altas frecuencias. La asociación de las letras con los sonidos que representan resulta así más compleja para ellos.

“La lectura es un proceso complejo que requiere la capacidad de relacionar una letra con el sonido al que representa y esa tarea resulta más difícil cuando la identificación del fonema no tiene la suficiente precisión”, explica Molinaro.

El experimento, que se ha prolongado durante tres años y ha sido publicado en la revista especializada Human Brain Mapping,  se realizó con grupos de disléxicos y no disléxicos (grupo de control) de distintas edades que fueron sometidos a estímulos sonoros de diferentes frecuencias de onda.

Los expertos han utilizado la magnetoencefalografía, una técnica no invasiva que permite detectar actividad cerebral a muy alta velocidad.

Presentación de BCBL



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