Ayudas europeas por 35 millones para proyectos medioambientales

19 enero, 2017

Una jornada organizada por el Grupo SPRI muestra las posibilidades para las empresas vascas de optar a la subvenciones del programa Horizonte 2020 para este año

El programa para 2017 tiene como temas prioritarios el cambio climático, soluciones basadas en la naturaleza, ecoinnovación y desarrollo sostenible de cara al empleo. Dos empresas vascas, Basoinsa y Likuid Nanotek, exponen sus casos de éxito aprobados por las autoridades europeas

 

Las empresas vascas pueden optar este año a ayudas europeas por valor de 341 millones de euros para proyectos relacionadas con el medio ambiente y la eficiencia de recursos. Una jornada organizada por el Grupo SPRI (la agencia vasca de desarrollo empresarial dependiente del Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras) y otras entidades como el CDTI, Innobasque, Enterprise Europe Network, Ihobe y Aclima, ha aportado información sobre las posibilidades de recibir subvenciones del llamado Horizonte 2020. Es el mayor programa público de inversiones en el mundo para impulsar la investigación, la innovación y la competitividad. La Comisión Europea tiene para el periodo 2014-2020 una dotación de 75.000 millones de euros para este programa, que proporciona financiación  en todas las etapas del proceso de innovación, desde la investigación básica hasta que el producto llegue al mercado.

 

Lydia González, de la agencia estatal CDTI y representante española del Comité de Programa del llamado Reto Social 5 (que engloba las áreas relacionadas con el medio ambiente, el clima, la eficiencia de recursos y materias primas), ha explicado las próximas convocatorias de ayudas, que se cierran el 7 de marzo. González ha precisado que, en el Reto Social 5, se dispone de un presupuesto de 3.000 millones hasta 2020 pero la cifra es mayor ya que en otras áreas existen subvenciones para el desarrollo sostenible y el cambio climático.

 

“Las ayudas incluyen la lucha contra el cambio climático, gestión sostenible, sostenibilidad en materias primas, ecoinnovación, sistemas de observación e información sobre el medio ambiente y patrimonio cultural, no tanto en cuanto a su conservación sino como forma de generación de empleo y nuevos modelos de negocio”.

La representante del CDTI ha destacado que las empresas españolas han participado en más de dos tercios de los proyectos medioambientales, con un retorno de las ayudas del 12,5%, en tercera posición sólo por detrás de Alemania y Reino Unido. Euskadi es la tercera comunidad autónoma con más subvenciones logradas.

 

El programa para 2017 tiene como temas prioritarios el cambio climático, soluciones basadas en la naturaleza, ecoinnovación y desarrollo sostenible de cara al empleo. Lydia González ha explicado las distintas temáticas de ayudas, la forma de presentar la propuesta y cómo se puntúa. “Hay que enganchar al evaluador desde el principio, que la propuesta sea clara y entendible por cualquiera que no sea un experto y que todo el documento sea coherente”, ha aconsejado. El presupuesto para el reto social 5 tiene un significado incremento, al pasar de los 290 millones de 2016 hasta los 341 en 2017.

 

Experiencia práctica de empresas

La jornada ha contado con la experiencia práctica de empresas que han logrado financiar sus proyectos en alguno de los instrumentos presentados. Cristina Arcocha, de la compañía Basoinsa, dedicada a la lucha contra las plantas invasoras, ha explicado que empezaron a pedir ayudas en 2014 y por dos veces, ese año y en 2015, su propuesta fue aprobada pero no logró financiación. “Seguimos insistiendo y en 2016 lo logramos”. Su proyecto se basaba en un plan contra las plantas invasoras y ha destacado que las claves del éxito es que tenía participación pública “y buscamos que fuera herramienta flexible que pudiera adaptarse con bajo coste en cualquier país”.

 

Elena Meabe, de la compañía Likuid Nanotek, dedicada a fabricar membranas cerámicas en el tratamiento de aguas, ha comentado que su negocio ha evolucionado hacia el petróleo y el gas y ahora quieren entrar en alimentación, bebidas y biofarma. También ha señalado que empezaron a pedir ayudas europeas y, por dos veces, en 2014 y 2015, no lograron financiación en un proyecto para tratamiento y reutilización de aguas aceitosas en la extracción de petróleo y gas.

 

Al tercer intento, a finales de 2015, consiguieron la financiación y ha señalado que este tercer proyecto, con un presupuesto de 1,4 millones de euros, estuvo más trabajado y contó con  la ayuda de un consultor externo. “Los proyectos deben estar en el plan estratégico de la empresa, tienen que hablar de mercado continuamente, un buen hilo argumental y hay que trabajar en el impacto en el mercado y en la propia empresa”, ha aconsejado.

 

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