Rubén Castillejo, “Cocina de Guerrilla”: El emprendimiento puede entenderse como una carrera hacia la libertad

14 marzo, 2015

Rubén, ¿cuándo tuviste tus primeras inquietudes por el mundo de la alimentación?

Creo que desde que nací, ya empecé a comer… no lo recuerdo con exactitud pero, seguro que la cocinera era mi madre… Más tarde, en la infancia, ya tengo recuerdos de la gran cocina de la abuela. En mi temprana independencia, pronto comprendí que comer era el resultado de lo que hubieras cocinado. Y una vez tomé las riendas de mi cocina, el contacto con el veganismo me reafirmó en la frase: “tu te lo guisas, tu te lo comes”, a la que yo añadí: “así que más vale que te lo curres…”

Ahora mi implicación ha aumentado, pero la filosofía es la misma. Amor y buenos alimentos.

 

Y entonces decidiste convertir esa pasión en una iniciativa emprendedora…

En mi caso, han sido la búsqueda de autonomía y libertad cotidiana, los motores de emprendimiento. No creo que sea del agrado de nadie dedicar gran parte de su tiempo a tareas con las que no se siente a gusto, pero es inevitable tener que pagar las facturas… El trabajo remunerado no es un derecho, sino una imposición, y el emprendimiento puede entenderse como una carrera hacia la libertad, si los objetivos de ese proyecto difieren del mero objeto de producción para el sistema de mercado.

Nuestras vidas están en nuestras manos, y apostar por iniciativas de autoempleo basadas en la auto-realización, creo que aún siendo un viaje difícil, plantean un horizonte muy interesante de libertad laboral, que se traduce en calidad de vida. Ser el responsable de los objetivos, formas, y contenidos de tus acciones, supone grandes responsabilidades, pero también grandes derechos. El autoempleo concienciado, sostenible, y responsable, es a mi entender, casi una opción política, una forma de hacer frente a los sistemas que no compartimos y en los que no creemos.

 

Tradicionalmente, los cocineros emprendedores ponen en marcha un restaurante. Sin embargo, decides innovar y apostar por la educación, la cooperación, el arte, la creatividad, la cultura… 

Como buen cocinero, ¡yo empecé fregando…!
Las grandes creaciones empiezan por las pequeñas acciones: cocinar para la gente que quiero, compartir mesa y encuentros, aprender de las demás personas y, sobre todo, sentir el poder de alimentar la vida a través de la comida… Esas son las emociones que han motivado mis pequeñas acciones. Primero en casa, luego en “la tasca”, más tarde en nuestro “restaurante”…. y cuando parecía que el objetivo del joven cocinero estaba conseguido, tuvieron que pasar más pequeñas cosas para darme cuenta de que el mundo no necesita mas cocineros ni menús degustación, sino personas que cocinen, y que todos puedan degustar el menú.

Suelen decir que cada oveja con su pareja, y quizá por eso, la gente que “tiene” se acuerda de la gente que “tiene”,

Quienes comemos a diario, no tenemos en cuenta a los que no lo hacen… sino más bien qué lleva el plato del que come a nuestro lado, y si existe la posibilidad de conseguir más para nosotros mismos.

No sé otros cocineros, pero yo lo vi claro. La solución a este desequilibrio alimentario individual y mundial es la acción directa; eso hoy se llama Educación, Arte y Cultura, Cooperación… cada una desde su ámbito de acción. Y creo que cualquier persona que quiera emprender en futuro, deberá tener en cuenta estos valores como raíz de sus acciones.

 

¿Podemos entonces considerarte un “Emprendedor Social?

Si realmente se pudiera dividir en algún otro caso, emprendedor y social, sin perder el sentido natural del emprendimiento mismo, (satisfacer las necesidades comunes, o sociales)…..entonces sí; habría que recalcar que nuestro emprendimiento es social… pero yo me pregunto si no sería mas justo llamar al “otro emprendimiento”, al que sólo persigue el lucro, “Emprendimiento Antisocial”, y dejar claro cual es la practica en realidad que supone un cambio determinante en la sociedad. Son las grandes empresas multinacionales y muchos responsables mercantiles de hoy en día quienes realizan practicas que influyen en toda la población, desestabilizándola y ahondando cada día más en la fractura entre personas y la desigualdad social. Son ellos y sus actividades, premiadas como “emprendimientos de éxito”, las que generan los problemas, que luego pequeños satélites como yo y la guerrilla intentamos prevenir y remediar.

Nuestro trabajo sería mucho más “social” si no tuviéramos que luchar cada día para tratar de garantizar los derechos y necesidades mínimas de vida de gran parte de la población, sino para mejorar los mismos. Entonces podríamos también celebrar nosotros el emprendimiento.

Desde Cocina de Guerrilla, cada día de actividad es un objetivo cumplido, pero recordad que somos una reacción a una causa indeseada, porque si el sistema alimentario no fuera un sistema de guerra como lo es en la actualidad, nuestra actividad no tendría sentido. Ojalá algún día podamos celebrar el fin de la necesidad de la Cocina de Guerrilla como tal, porque ya el resto de cocinas, dejan de ser “de batalla”, y vuelvan a ser de y para las personas, sus únicas y legitimas dueñas; no los cocineros, ni mucho menos los emprendedores antisociales. A ese empoderamiento individual y colectivo que nos permita volver a ser sujetos activos y decisivos de nuestra alimentación, con pleno acceso a una alimentación digna y saludable desde su producción hasta su consumo, a ese derecho que nos corresponde a cada una de nosotras, lo llamamos, SOBERANÍA ALIMENTARIA.

 

Abanderas el concepto de la Soberanía Alimentaria en Vitoria-Gasteiz… y de ahí lo vas proyectando a otras localidades de Euskadi.

Piensa local y actúa global” es uno de esos slogans de moda que calan hondo… si lo completamos un poco más podríamos decir: “¡piensa y actúa en local y global, por supuesto!”; de ahí nace el cambio, en la casa y cocina de cada persona. Si usted tiene el lujo de disponer de ellas, que sepa que dispone de una importante herramienta de cambio, social e individual. Esa ha sido nuestra reflexión, que compartimos con la gente de Gasteiz y de donde nuestras mochilas lleguen.

Nuestra actividad es muy viral, porque es como una vacuna que previene y protege de los efectos nocivos de la ignorancia y las malas acciones de personas mal-interesadas. Es normal que allí donde se escuche “Cocina de Guerrilla”, la gente pregunte: “¿qué es eso?”… Pero aún más normal es que al entender lo que significa se sientan identificadas. Porque nuestra cocina es la misma que la de su casa, y porque a día de hoy no hay muchas iniciativas que te lo ofrezcan todo y no te pidan nada. Esa es la ventaja del conocimiento: es gratis, inagotable y de fácil trasmisión. Ello nos ha permitido cruzar fronteras, ideológicas, tradicionales, locales e internacionales. Euskal Herria es nuestra base de operaciones, y nuestras cucharas apuntan a todas las direcciones del mapa donde la alimentación no funciona como debería.

 

En algún foro aseguraste que “Ratatui” era uno de los inspiradores de tu proyecto, “Cocina de Guerrilla”

Ratatui, y las personas que me lo presentaron, Edorta Lamo y Xabier Gutiérrez, han sido grandes maestros. Toda idea tiene sus musas y, yo tengo que agradecer a esos tres súper cocineros algunas lecciones tan importantes, como: “todos somos cocineras”, “hay que salir de la cocina”, o “sukaldaritza da bide bakarra”.

Es necesario saber que tú también puedes, que no estas solo, que no eres el único loco, y que hay vida mas allá de la tortilla de patata. Ratatui nos los decía, pero es la voz de nuestras conciencias la que nos lo recuerda cada día: “Tú vales! y tú puedes!” es a partir de ahí cuando toca “currárselo” cada día, y “aprender” constantemente. Porque como en la película, la vida de las ratas nunca fue fácil y, menos ahora en este sistema dominante que nos trata a las personas como ratas en su cocina, a la que no nos deja acceder, y de la que no nos deja ni las sobras. Es por eso que toca organizarse, y creer en esos pequeños detalles que son nuestros instrumentos de autodefensa, y nos diferencian, frente a “los jefes de la cocina caníbal”. La ilusión es una fuerza indestructible si persigue un fin honesto, así que me reitero en que, Ratatui, es miembro honorífico de “Cocina de Guerrilla”.

 

Y para visibilizar las técnicas de alta cocina y su aplicación al medio urbano, creaste un artefacto, un “txiringuito de cocina”…

El proyecto comenzó como un “gastro-hacking” (ahora que existe el término, podríamos definirlo así). Consistía en “piratear” los conocimientos de la “alta cocina” para reorientarlos a practicas cotidianas, accesibles a todas las personas, por su bajo coste y sencillez de realización. Dentro de nuestra carrera por facilitar el acceso a la alimentación y la cocina, no podíamos olvidar a nuestro “gremio”, las cocineras y cocineros, así que pronto tuvimos que preocuparnos por la autosuficiencia de esa nueva hornada de “cocineras libres”.

Como en toda industria, la maquinaria siempre supone una frontera entre quien “tiene” y quien “no tiene” y necesita del otro para trabajar. Dado que no esperábamos que ningún patrocinador oficial viniera a regalarnos cocinas de inducción, nos planteamos autoconstruir las que serian “las cocinas de guerrilla”. A partir de un diseño creado por artistas, reformulamos las cocinas profesionales francesas, para conseguir “cocinar las calles al más puro estilo Guerrilla” desenfadado, creativo, y muy profesional en términos culinarios.

Ahora estos módulos móviles de cocina se han unido para crear una banda, que se llama “GUERRILLA FOOD SOUND SYSTEM”, inspirado en los originales sound sytems Jamaicanos, y en los puestos de comida ambulantes de todo el mundo, todo ello creado para difundir la cultura “GUERRILLA” a bombo y cucharilla! Para las personas curiosas, os dejamos el enlace a la web de la plataforma. (www.foodsoundsystem.com)

 

“Cocinar para comer, comer para vivir, y vivir es un Derecho fundamental…” Estos días, UNESCO Etxea ha presentado un audiovisual en el que compartes espacio con Fernando Canales y otros excelentes protagonistas…

Con un pie en cada lado, como siempre, nos gusta estar allí donde se hable de “comida para todas”. El año pasado, UNESCO Etxea quiso hacer hincapié en el derecho a la alimentación, y en ese marco , “Cocina de Guerrilla”, realizó varias actividades y talleres de formación y sensibilización sobre la importancia de garantizar los mismos. También participamos en el rodaje del documental “El Gusto es Mío”, sobre la temática del derecho a la alimentación. Creemos que este tipo de actividades constituyen una vía a desarrollar en la acción por la Soberanía Alimentaria, y por ello animamos a las instituciones a promover este tipo de actividades. Aunque para despedirnos, queremos recordar que la solución a las deficiencias del sistema alimentario están en manos de todas, y aunque las instituciones deberían ser las primeras en buscar el cambio, la revolución gastronómica empieza en vuestros paladares. Comida, salud, justicia social, y por supuesto, mucha “Guerrilla” ¡…hasta la victoria de cucharillas, sobre los cucharones, siempre!

 

Eskerrik asko, Rubén. ¡Mucha suerte con la Revolución!

 

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